Importa Pemex gasolinas por el equivalente al costo de 8 refinerías

Se desploma el procesamiento de crudo en las seis terminales con que cuenta el país

Estrategia dilatoria para construir la Bicentenario, que permitiría reducir déficit de petrolíferos

El hijo de puta que usurpa la presidencia

En lo que va del sexenio del presidente Felipe Calderón, el volumen de petróleo crudo procesado en el Sistema Nacional de Refinación (SNR) de Petróleos Mexicanos (Pemex) registra una caída de 17 por ciento, al reducirse de un promedio de un millón 445 mil barriles por día en 2006 a un millón 194 mil barriles diarios en 2010, según revelan informes oficiales.

Esta situación se acentuó en el primer mes de 2011, cuando el volumen de crudo procesado en el SNR, integrado por seis refinerías, se redujo aún más para ubicarse en un millón 124 mil barriles diarios.

Lo anterior, junto con una mayor demanda del parque vehicular en el país, ha ocasionado que el volumen de las importaciones de gasolinas, en el mismo periodo, se haya elevado en 85 por ciento al pasar de 204 mil 700 barriles diarios a 381 mil 700 barriles por día.

La salida de divisas por la importación de gasolinas en los cuatro años de la presente administración asciende a 82 mil 326.5 millones de dólares, monto que hubiera permitido la construcción de al menos ocho refinerías.

Pese a que desde hace más de 30 años no se construye una refinería el gobierno federal continúa con su estrategia dilatoria para edificar la refinería Bicentenario en Tula, Hidalgo, y sigue en el diseño de ingenierías para esta nueva instalación industrial, que permitirá reducir marginalmente el déficit en la elaboración de petrolíferos.

El pasado 16 de febrero Pemex adjudicó a la empresa tamaulipeca Martínez Aguilar Construcciones SA de CV la edificación de la barda de la refinería Bicentenario, con un perímetro de 14 kilómetros y un costo de 90.52 millones de pesos.

De acuerdo con informes de Pemex la caída en el procesamiento de petróleo crudo en el SNR, en el último año, se debe entre otras causas a la realización de mantenimientos de plantas que habían sido diferidos de periodos anteriores y de algunas reparaciones y correctivos no previstos.

Adicionalmente, el incidente ocurrido en la planta hidrosulfuradora de gasóleos de la refinería de Cadereyta el 7 de septiembre de 2010 que afectó significativamente las operaciones de este centro de trabajo principalmente durante el cuarto trimestre de 2010.

Además, se presentaron fallas de energía eléctrica en las refinerías de Madero y Tula, durante el primer y cuarto trimestre de 2010.

Según los Indicadores de evaluación del desempeño de Pemex-Refinación correspondientes a enero de 2011, en 2006 el volumen global de barriles procesados en el SNR fue de un millón 445 mil; en 2007 se redujo a un millón 356 mil; en 2008, a un millón 347 mil; en 2009, a un millón 362 mil y en 2010 a un millón 194 mil barriles por día.

Para enero de 2011, el volumen de crudo procesado se redujo a un millón 124 mil barriles por día, es decir, 416 mil barriles por abajo de la capacidad total de refinación del SNR, que es de un millón 540 mil barriles por día. Actualmente la refinería de Cadereyta trabaja al 65.4 de su capacidad; Madero, al 67.4; Minatitlán, 86; Salamanca, 76.5; Salina Cruz, 82 y Tula, al 85.1 por ciento de su capacidad total instalada.

Las exportaciones de crudo en enero aumentaron 22.8 por ciento, 268 mil barriles diarios más que en igual mes de 2010, al ubicarse en un millón 440 mil barriles diarios, aun cuando la extracción de crudo en el primer mes del año fue de 2 millones 584 mil barriles diarios, lo que significó un volumen inferior en 1.2 por ciento con respecto a enero de 2010.

De esta manera, un aumento importante de las exportaciones con una producción sin sustancial cambio, significa que continúa baja la operación de las refinerías, aseguró el grupo financiero Citi-Banamex.

Con Calderón, privatización total de Pemex

A 73 años de la expropiación petrolera, Pemex se encuentra bajo el control de la iniciativa privada, sobre todo extranjera. Esquemas velados de privatización –arrendamientos, contratos de servicios, de servicios múltiples, integrales, subrogaciones– desmantelan la paraestatal, que ya no es dueña de plataformas, equipos de perforación ni buquestanque. Mientras la deuda total por 665 mil millones de pesos compromete poco menos de la mitad de sus activos, la importación de petrolíferos supera los 690 mil millones sólo en lo que va del gobierno de Calderón. El sistema de refinerías de México, otrora petroeconomía, opera a menos del 50 por ciento de su capacidad. 

Nancy Flores

Petróleos Mexicanos (Pemex) ya no es dueña de 47 plataformas que operan costa afuera en los estados sureños de Campeche y Tabasco. Cinco sexenios neoliberales han bastado para desmantelar la más importante paraestatal, que aún aporta una tercera parte de los ingresos fiscales del país. Expertos consultados coinciden: en forma deliberada, la empresa y sus subsidiarias fueron “destruidas” para favorecer intereses extranjeros.

A 73 años de la expropiación petrolera, impulsada por Lázaro Cárdenas del Río, la iniciativa privada controla todos los procesos de la paraestatal, incluso los considerados estratégicos, como la exploración y explotación de los hidrocarburos. Ello, a través de esquemas velados de privatización que violan la Constitución mexicana: arrendamientos, contratos de servicios, de servicios múltiples, integrales y subrogaciones.

Los contratos de arrendamiento y servicios son los que han permitido a la filial Pemex Exploración y Producción (PEP), por ejemplo, ceder el control al sector privado de 47 plataformas ubicadas en el Golfo de México, revela la respuesta a la solicitud de información 185700001610 hecha por Contralínea.

De esas plataformas privadas, 11 son embarcaciones, indica PEP. Y, aunque la subsidiaria señala que otras 241 plataformas aún son de su propiedad, sus informes –entregados a este semanario vía Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental– omiten incluir los datos del Yuum K’ak’náab, o Señor de los Mares, la plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga cuya renta implica, en total, 1 mil 134 millones 692.9 mil dólares.

El ingeniero Felipe Ocampo, jubilado de Pemex y perito en petróleo y petroquímica, explica que la privatización de la paraestatal se dio a partir de “una decisión política y un rumbo que marcaron las presidencias neoliberales de la República; desde el tiempo de Miguel de la Madrid –ejemplifica– ya no se construyeron refinerías”.

Agrega que Pemex tenía la capacidad de continuar bajo la rectoría total del Estado. “Lo evitamos [entregar la industria a las trasnacionales] en situaciones más difíciles, como fue la expropiación. Nada más que llegaron los neoliberales y todo lo deshicieron. Pero fuimos capaces [de sostenerla] cuando no había técnicos preparados. Se formaron las primeras generaciones en los tiempos heroicos, inmediatamente después de 1938, y luego nos formaron a muchas generaciones que hicimos que la industria de bienes del capital prosperara: antes se compraba 50 por ciento o más de los equipos de las refinerías y ahora se compra, cuando bien nos va, el 5 por ciento. ¿Qué nos pasó? Ésa no es falta de capacidad; son lineamientos políticos”.

Los esquemas de contratación que veladamente privatizan el sector también han permitido que, de los 257 equipos de perforación de pozos que operan en los yacimientos petroleros de México, 155 ­–el 60.3 por ciento– sean propiedad de trasnacionales, descubre PEP en su respuesta a la solicitud de información 1857500001710 de este semanario.

Desde mediados de 2007, PEP también privatizó sus ductos como resultado de la licitación 18575111-006-07 para la operación y mantenimiento, durante 10 años, de 66 ductos ubicados en Veracruz y Tabasco.

“Siempre ha sido innecesaria la participación de las empresas privadas, nacionales y trasnacionales en las áreas estratégicas. Pemex, de muchos años atrás, con sus propios recursos y su propia ingeniería y técnicos, había logrado lo que muchos países latinoamericanos no conseguían: ser una industria puntera”, señala Didier Marquina, secretario general del Sindicato de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas de Petróleos Mexicanos.

Lo que ocurre ahora en esa empresa estatal es distinto. Una muestra: en el primer año de gestión de Felipe Calderón, la petrolera mexicana cayó del sexto al onceavo lugar en el listado de las mayores firmas petroleras del mundo. Todavía no recupera su antiguo lugar.

Más aún, la privatización avanza. En Pemex Refinación, los privados también manejan áreas sustantivas. La filial ha cedido al mercado, por ejemplo, el transporte marítimo de hidrocarburos y el sistema nacional de ductos. En el primer caso, el 12 de abril de 2007, el Consejo de Administración de la subsidiaria autorizó “la adquisición de 10 embarcaciones por arrendamiento financiero y el arrendamiento puro de hasta nueve embarcaciones más”.

Así, la estrategia para renovar la flotilla –por medio de unidades rentadas– abandonó el esquema de la propiedad del Estado sobre los bienes, vigente en esa área hasta el sexenio de Vicente Fox.

Subrogaciones y contratos integrales

El Corporativo que dirige Juan José Suárez Coppel no escapa a los modelos privatizadores. Tal es el caso de la subrogación de los servicios médicos, contratados y administrados por siete coordinaciones médicas de zona (Mazatlán, Monterrey, Tampico, Villahermosa, Guadalajara, Veracruz y Distrito Federal), con 17 sedes y 92 localidades a cargo de la Coordinación Nacional de Servicios Médicos Subrogados, y por 35 unidades médicas de Pemex (20 hospitales, tres clínicas y 12 consultorios), para proporcionar servicios integrales de salud a los trabajadores y derechohabientes de Petróleos Mexicanos.

La subsidiaria PEP también echa mano de las subrogaciones para el transporte aéreo en helicópteros del personal operativo y para carga, en las regiones Norte y Sur, en las sedes de México y Villahermosa y en el resto del país.

Jorge Fuentes, coordinador general del Frente Nacional Petrolero, explica que en la paraestatal han prevalecido los intereses de Estados Unidos por encima de los nacionales. “Hay que exigir respeto a lo que es de todos los mexicanos, y que se salvaguarde el artículo 27 de la Constitución; de no ser así, hay que reexpropiar la industria y el sindicato petrolero”.

Pero ni el artículo 27 constitucional ni la propiedad del Estado se respetan en Pemex. Los contratos integrales, que recién anunció la administración de Suárez Coppel, permitirán a la paraestatal asociarse con las trasnacionales para que éstas, de manera independiente, exploren y exploten los energéticos. Mientras Pemex entrega a las corporaciones el control total del petróleo mexicano, éstas recibirán pagos de tarifas por barril localizado o extraído.

“La actual intentona de concesionar bloques del territorio nacional para que empresas extranjeras (o nacionales) exploren y exploten petróleo es contraria a la ley y a la Constitución”, indica el investigador Fabio Barbosa Cano, experto en reservas de petróleo y gas.

Para el maestro en historia de México, “el Partido Acción Nacional surgió para combatir la Constitución y, décadas más tarde, los neoliberales del Revolucionario Institucional (Carlos Salinas y Ernesto Zedillo) coincidieron con ese partido, porque la Constitución era un obstáculo para sus reformas”.

Didier Marquina, quien también acusa ilegalidad en esos contratos, explica los riesgos: “Las compañías extranjeras le reportarán a Pemex sus resultados. La paraestatal no va a tener recursos técnicos ni personal para hacer los peritajes o las evaluaciones que comprueben si se exploró o si se extrajo la cantidad correcta de producto, si se produjo el gas o el crudo o el aceite que dicen los privados que produjeron.

“Vamos a estar en un escenario igual al de antes de 1938: las compañías extranjeras, con el pretexto de que no extraían el suficiente petróleo, pagaban pocos impuestos. Sin embargo, grandes cantidades de crudo salieron de la zona de la Huasteca que no fueron reportadas al gobierno mexicano. Eso va a ocurrir, porque ¿quién los va a supervisar si Pemex no va a tener capacidad técnica? Por eso están corriendo a su personal. Desde un escritorio no se pueden llevar las cuentas. La supervisión tiene que ser en el campo directamente. Pemex lleva todas las de perder, mientras las compañías se van a llevar todas las ganancias y, además, compartirán la renta de la producción. Siempre van a ganar los privados y siempre va a perder Pemex.”

La Cuenca de Burgos, la zona gasera más importante de México concesionada a trasnacionales en 2003 por medio de los contratos de servicios múltiples, es el más evidente fracaso de los esquemas de privatización, refiere Marquina. Según el líder sindical, la zona ha sido prácticamente abandonada por las empresas.

El ingeniero Felipe Ocampo da otro ejemplo del fracaso de la privatización. “En los tiempos de Zedillo se privatizó totalmente la petroquímica. Qué nos dijeron entonces: que México se iba a volver una potencia, que los privados eran la quinta maravilla. Antes de Miguel de la Madrid se inauguraban de dos a tres plantas nuevas por mes. A partir de entonces, ya no se construyó ningún proyecto, se cancelaron algunos que había en ejecución y sólo se terminaron los que estaban demasiado avanzados. Produjimos alrededor de 20 millones de toneladas anuales de productos petroquímicos; actualmente, producimos menos de la cuarta parte”.

Agrega que, “en la petroquímica, por ley, los privados pueden invertir al ciento por ciento. ¿Por qué no lo han hecho? Porque los precios de las materias primas son muy altos y, como no les dieron un precio más bajo con el Proyecto Fénix, pues no se hizo. Ahora parece que se los quieren dar. El colmo del cinismo sería que Pemex le venda a precios más abajo a los privados que los que les da a Pemex Petroquímica”.

Por ello, Ocampo señala que “el de la petroquímica es el ejemplo más contundente de que los privados no van a hacer nada por México, porque ellos benefician a la industria de sus países; no son su propia competencia.”

Deuda e importación de petrolíferos

Fabio Barbosa Cano, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, dice que “cada avance del proceso privatizador se ha apoyado en derrotas de las luchas sociales y en la destrucción de las organizaciones y partidos del pueblo. Es decir, en modificar la correlación de fuerzas sociales”.

Los esquemas que privatizan el sector no son el único obstáculo que enfrenta la empresa para su desarrollo como entidad paraestatal. La deuda total reportada por Pemex, de 665 mil millones de pesos, comprometería poco menos de la mitad de sus activos.

La cifra es menor a la señalada por la Auditoría Superior de la Federación en su Informe de resultados de la revisión y fiscalización de la Cuenta Pública 2006: 2 billones 177 mil 209 millones 836 mil pesos. Ese monto habría constituido la deuda pública contratada por Petróleos Mexicanos en los mercados de capital del país y del extranjero, relacionada con los proyectos de infraestructura productiva de largo plazo.

El monto, dado a conocer a principios de 2008, incluía los financiamientos privados (1 billón 752 mil 119 millones 310 mil pesos) y el costo financiero estimado para 2030 (425 mil 90 millones 525 mil pesos). Sin embargo, en su reporte financiero al cuarto trimestre de 2010, la paraestatal sólo reconoce como deuda total el 31 por ciento.

Los 665 mil millones de pesos que admite adeudar también son menores respecto del gasto de la importación de gasolina, diésel y otros productos petrolíferos, que supera los 690 mil millones de pesos tan sólo en lo que va del actual gobierno.

De acuerdo con informes oficiales, las erogaciones en 2007 ascendieron a 151 mil 841 millones, mientras que en 2008, 2009 y 2010 sumaron más de 180 mil millones de pesos por año.

La cifra global habría alcanzado para construir 5.35 refinerías Bicentenario, cuyo costo se calcula en 129 mil millones. Esta obra –que se perfila como la última que se construiría en el país–, generará más de 40 mil empleos directos e indirectos durante su construcción y 1 mil 400 empleos permanentes en su operación, reporta Pemex.

El ingeniero Felipe Ocampo explica que, desde la expropiación y hasta el sexenio de Miguel de la Madrid, México tuvo una autosuficiencia en producción de gasolinas y en todos los derivados del petróleo; pero que, a partir de entonces, ya no se construyeron refinerías. “Pues claro que tenemos que importar [los productos petrolíferos]. Pero ¿por qué antes sí podíamos construir refinerías y ahora no? ¿Nos volvimos idiotas los ingenieros o qué? Fue una decisión política”.

Información de la propia paraestatal confirma que ninguna de las seis refinerías de su Sistema Nacional opera al ciento por ciento de su capacidad. “En el segundo trimestre de 2010, la capacidad utilizada de destilación disminuyó de 82 a 81 por ciento”, reconoce la empresa (Contralínea 212). Jorge Fuentes apunta que el fracaso es “peor”. “Las refinerías no operan siquiera al 50 por ciento de su capacidad”.

Mario Ross García, trabajador de la paraestatal y líder de la Coalición Petrolera Independiente, AC, dice que “este 18 de marzo no hay nada que festejar: el 80 por ciento de nuestra industria está privatizada por el monopolio orquestado por Carlos Salinas de Gortari. Pemex tiene dueño con nombre y apellido”.

Agrega que es el pueblo de México el que tiene que luchar para terminar con la corrupción que ha permitido la venta de la industria, “ya que los tres poderes de nuestro país fueron rebasados por grandes dictadores”.

La última ofensiva

Los planes privatizadores de la cúpula en el poder incluyen el cese de 5 mil técnicos y profesionistas. Ésta sería la ofensiva final contra la empresa, considera Didier Marquina, pues con ello Pemex perdería su capacidad técnica.

“Necesitamos que dejen de sacar a los técnicos que aún quedan con experiencia, que Pemex detenga los planes que tiene para echar a la calle a 5 mil profesionistas de probada experiencia. No es posible que digan que no se tiene capacidad técnica por falta de personal y, al mismo tiempo, los estén mandando a la calle.”

Marquina explica que la ofensiva se da, sobre todo, porque son los técnicos y los profesionistas quienes se han opuesto a tomar medidas en contra de los intereses económicos, financieros y técnicos de la empresa, en contra de su desarrollo y expansión.

Señala que Pemex vive una situación muy crítica, sobre todo porque la administración de Suárez Coppel se niega a platicar con el recién reconocido Sindicato que representa. “Nuestros ingenieros, en todas las áreas de Pemex, están siendo expuestos a fuertes jornadas laborales. Han reducido la plantilla de trabajadores técnicos y, al hacerlo, los que quedan tienen que cubrir dos o tres jornadas; ya no descansan los días que deben. Al incrementarse la fatiga de los ingenieros de turno, de proceso, de línea, de campo, de plataformas, e incluso los trabajadores de las áreas médicas, pues su rendimiento se merma, se pone en riesgo grave al personal y los procesos: ocurren fugas, explosiones. Hacemos un llamado urgente a Pemex para que reanude las pláticas con el Sindicato y resolvamos esta situación. Nosotros estamos dispuestos a colaborar”.

Revertir la privatización

Para el investigador Fabio Barbosa, “la ofensiva privatizadora en Pemex sí puede revertirse en el futuro, porque éste no está escrito. Pero debemos reconocer que en el caso del petróleo ahora hay condiciones diferentes: la dotación geológica ya está muy disminuida. Aunque en este país sólo quedan unos 150 campos pequeños pendientes de explotar, unos 12 ‘importantes’ (con más de 100 millones de barriles de reservas) y unos cuatro gigantes, por esa pequeña dotación el imperio y sus cómplices internos están dispuestos a continuar la militarización, a desatar políticas genocidas de despoblamiento en el Sureste y de envenenamiento de las aguas superficiales y subterráneas en vastas áreas, como Chicontepec, Veracruz. Todo ello establece condiciones inéditas y más difíciles”.

Por eso, añade, “las comunidades tendrán que librar batallas por su sobrevivencia. Todos los estudios prospectivos indican que la población humana en zonas petroleras, como las ubicadas en los municipios ribereños de Tabasco, está condenada a desaparecer o emigrar, porque esos territorios estarán sumergidos bajo las aguas en las próximas décadas. En Chiapas ya se desarrollan políticas muy parecidas a las de las ‘reservaciones’ indias en Estados Unidos. En suma, el petróleo se está agotando, pero todavía en las próximas dos o tres décadas seguirá siendo un factor importante”.

Contralínea 224 / 13 de marzo de 2011

Daño patrimonial en Pemex Gas por 2 MDP

Pemex Gas y Petroquímica Básica habría autorizado de forma irregular pagos en exceso a la trasnacional General Electric por 275 mil dólares –unos 2 millones 98 mil pesos–, relacionados con el servicio de mantenimiento a sistemas de control Woodward de las estaciones de compresión y bombeo. La contratación por adjudicación directa implicó un total de 866 mil 87 dólares y se hizo a través de Integrated Trade Systems, una de las 25 empresas privadas de Pemex. El Órgano Interno de Control en esa subsidiaria ya investigaría el supuesto daño patrimonial

 

Nancy Flores

Una denuncia presentada ante el Órgano Interno de Control en Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB) revela que esa subsidiaria habría pagado 275 mil dólares de más, unos 2 millones 98 mil pesos, a la trasnacional General Electric por el contrato 5400022983.

Asignada por adjudicación directa en julio de 2009, la contrataciónn tuvo como objeto la prestación del servicio de mantenimiento a sistemas de control Woodward de las estaciones de compresión y bombeo, e implicó un pago total por 866 mil 87 dólares.

La adjudicación se hizo a través de la filial privada de Petróleos Mexicanos (Pemex) Integrated Trade Systems (ITS) y fue autorizada por el ingeniero Carlos Manzano Preciado, gerente de Sistemas de Control y Monitoreo Automatizados de la Subdirección de Ductos, consta en documentos a los que tuvo acceso Contralínea.

El 5 de noviembre de 2009, ITS generó la requisición PGPB0040042926 para amparar la orden previa, identificada con el folio ITS-58-9-10283, que emitió sin licitación a favor de la trasnacional. Como fecha de terminación, se fijó el 31 de diciembre de ese mismo año.

El supuesto daño

De acuerdo con la denuncia de hechos, la subsidiaria pagó a cabalidad el tiempo original establecido por el proveedor, incluidas las horas extras, a pesar de que General Electric incumplió en todos los casos con las horas mínimas de servicio.

Para Pemex Gas y Petroquímica Básica, cada hora de servicio supuestamente trabajada por el proveedor tuvo un costo de 198 dólares, mientras que cada hora extra se cobró a 298 dólares.

Las horas de servicio efectivas, sin embargo, fueron mucho menos a las pagadas. Por ejemplo, en el caso de la terminal Chinameca se pagaron 397 horas y sólo se cubrieron 143, señala la denuncia. En Cempoala, se costearon 231 y se hicieron efectivas sólo 143; mientras que en el caso de Cárdenas se pagaron 220 horas, pero sólo se trabajaron 68.

Viáticos de más

Este mismo contrato implicó el pago de viáticos a favor del personal de General Electric. Y, aunque la contratación estableció un plazo de vigencia de 56 días, la administración de PGPB pagó viáticos para 54 días en estaciones de bombeo y para 110 días en estaciones de compresión.

Según la denuncia que ya investigaría el Órgano Interno de Control, los reportes de campo firmados por el proveedor y el personal de supervisión técnica de campo revelan que General Electric tampoco estuvo la totalidad de los días que le fueron pagados por ese concepto.

El daño patrimonial en el que se habría incurrido se estima de la siguiente manera: 249 mil 619 dólares por los pagos en exceso por horas de servicio normales y extras pagadas, pero no ejecutadas; y 28 mil 920 dólares por los viáticos.

La participación de ITS

La adjudicación del contrato investigado involucra a ITS, una de las 25 filiales privadas propiedad ciento por ciento de Pemex.

Como lo ha documentado Contralínea, Integrated Trade Systems aplica un esquema de proveeduría internacional con el cual la paraestatal y sus subsidiarias burlan la Ley de Adquisiciones: sin licitación o antes de licitar bienes y servicios en el mercado mundial, ITS firma acuerdos marco con las trasnacionales que, invariablemente, obtienen los contratos.

Para la elaboración de este trabajo, se solicitó entrevista con Pemex a través de Francisco Montaño, coordinador de Información y Prensa. Hasta el cierre de edición, no hubo respuesta.

Pemex, transparencia simuladora: Sandoval

“La situación de transparencia en Petróleos Mexicanos [Pemex], la paraestatal más importante de nuestro país, es un buen reflejo de la prevalencia de la transparencia simuladora que estamos viviendo en el resto de la administración pública federal, de esa transparencia de aparador”, afirma la doctora Irma Eréndira Sandoval, especialista en transparencia y rendición de cuentas.

Para la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la situación de Pemex es, en particular, muy grave por los hechos de corrupción.“Hay un vínculo o una colusión directa entre grandes corporaciones internacionales y los funcionarios de más alto nivel de la empresa. Los contratos se asignan sin procesos de transparencia; muchos, por la vía de la adjudicación directa”.

La también titular del Laboratorio de Análisis y Documentación de la Corrupción y la Transparencia de la UNAM refiere que la llegada a Pemex de Juan José Suárez Coppel, quien viene de las grandes corporaciones, es un ejemplo del síndrome que los estudios de corrupción han denominado como “la puerta giratoria”: “Estar viniendo y trayendo desde el mercado hacia el Estado los intereses de los grupos fácticos. Esto genera la institucionalización de los conflictos de interés, que es una de las características más ominosas de la corrupción que se vive en México”.

Sandoval Ballesteros considera que en la petrolera y sus subsidiarias “tenemos una total institucionalización de conflictos de interés muy negativos para el desarrollo nacional. En ese sentido, la transparencia tendría que, al menos, iluminar estos conflictos de interés para que la corrupción y el desvío de recursos públicos no se revistan de legalidad”.

Agrega que, con la nueva ley de Pemex, se creó un régimen de excepción que excluye al Congreso de la Unión de la vigilancia de las decisiones más importantes de la paraestatal. “Se hizo una división entre las compras de las áreas sustantivas y el resto de las compras típicas y tradicionales, en donde sí se aplican las leyes de obras públicas y de adquisiciones. Pero en el caso de las áreas sustantivas, como los servicios de investigación en materia de tecnología, de consultoría, los estudios, se permite la adjudicación directa poco clara”.

Agrega que, en Pemex, se abusa de estas figuras de la adjudicación directa y la invitación restringida, y eso hace que el régimen de transparencia esté acusando claroscuros.

Irma Eréndira Sandoval considera que la paraestatal sí tiene posibilidades de cambiar la opacidad por la transparencia. “La situación de la opacidad y la discrecionalidad es ilegal. No quisiera que tengamos un tono desesperanzador, sino por el contrario: sí hay elementos para llamar a la rendición de cuentas y exigir la aplicación de la ley y la Constitución. Lo que no hay es voluntad política, porque el problema de origen es precisamente la llegada a estas grandes posiciones de poder de personas que no vienen de una cultura pública de probidad y de respeto al bien público; son gente que viene del corazón más importante del mercado, del sector privado. Y, obviamente, sirven a esos intereses”.

Contralínea 224 / 13 de marzo de 2011

ASF ratifica: hubo fraude en ductos de Pemex

En su auditoría a los contratos asignados por Pemex Exploración y Producción a Energy Maintenance Services Group y DMGP Servicios de Integridad, para el mantenimiento y operación de ductos, la ASF comprueba cada una de las irregularidades documentadas por Contralínea. También concluye que los contratos se suscribieron de forma irregular, que Pemex pagó millonarios montos por trabajos que no se hicieron, y alerta que la falta de mantenimiento tiene en riesgo la principal área de distribución de hidrocarburos del país.

Desde 2007, a partir de que Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció las primeras licitaciones para otorgar a consocios privados el mantenimiento, aseguramiento y operación de dos de sus sistemas de ductos –Sistema 1 y Sistema 4–, Contralínea documentó irregularidades en torno a los procesos de licitación, en las adjudicaciones y, posteriormente, en la ejecución de los contratos (ediciones 84, 89, 165, 210).

Con el contrato número 420409807, Pemex le encargó al consorcio DMGP Servicios de Integridad, SA de CV –formado por Mexssub, GreyStar y Constructora Subacuática Diavaz–, el “aseguramiento de la Integridad y Confiabilidad del Sistema de Transporte de Hidrocarburos por Ducto de PEP, Sistema 1”. El monto –19 mil 349 millones 157 mil 770 pesos– a devengarse en 10 años.

El Sistema 4 se lo adjudicó a Energy Maintenance Services Group (EMS) mediante el contrato 420407836, por 4 mil 312 millones 553 mil pesos. Ambos refieren ductos y terminales en Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Campeche.

En noviembre de 2010, Contralínea (número 210) publicó que, ante la revisión que el personal de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hacía a estos contratos, directivos de la subsidiaria que encabeza Carlos Arnoldo Morales Gil y los contratistas presionaban a los supervisores de obra para que firmaran bitácoras de obra y servicios que nunca se hicieron. Ello según declaraciones de personal de Pemex en Tabasco, centro administrativo de ambos contratos

Insuficiencia técnica

Contralínea documentó que los consorcios contratados para operar los ductos no tenían capacidad técnica. En el caso de EMS, el texano Timothy Harold Nesler, exejecutivo de la Marathon Oil, junto con otros exdirectivos de Enron crearon una subsidiaria de papel para recibir el contrato de Pemex.

La paraestatal justificó que EMS tenía amplia experiencia y un know how que Pemex necesitaba. En realidad, EMS nunca había operado un contrato de esa magnitud, es decir que el contrato que Pemex le entregó era el más grande de la historia de esa compañía, según declaraciones de Nesler a la prensa texana.

Complicidades de altos vuelos

Por los incumplimientos acumulados de ambos consorcios, según la ASF, desde 2009, la subsidiaria que dirige Carlos Morales Gil debía rescindirles los contratos.

En cambio, sólo le cuantificó la penalización por incumplimiento contractual de un mes, marzo de 2008, que implicaba que la compañía debía pagarle a Pemex 11 millones 533 mil pesos. Pero Nesler no estaba dispuesto a cumplir siquiera con dicha penalización. Así que la subdirección de Nuevos Modelos de Ejecución, que encabeza Luis Sergio Guaso Montoya, modificó (16 meses después de que el contrato estaba vigente) las cláusulas contractuales con la finalidad de reducir el monto de la sanción que EMS debía pagar por su atraso

Fraude riesgoso

El impacto que las irregularidades de los consorcios contratados para el aseguramiento y operación de ductos provocan a Pemex no se reduce al daño patrimonial cuantificado por la ASF. Las irregularidades en las que incurrieron los funcionarios de Pemex para encubrir el incumplimiento de EMS y DMGP “pusieron en riesgo la integridad y confiabilidad del sistema de transporte de hidrocarburos”.

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