Método práctico de la guerrilla MARCELO FERRONI

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Traducción de Roser Vilagrassa
El autor
Marcelo Ferroni nació en São Paulo en 1974 y desde 2006 vive en Río de Janeiro. Es
licenciado en Periodismo y trabajó para el periódico Folha de S. Paulo y para las
revistas Galileu e IstoÉ.
En 2004 publicó el libro de relatos Día dos Mortos. Método práctico de la guerrilla, su primera
novela, fue galardonada con el Premio São Paulo 2011 al mejor libro del año de autor
revelación. En la actualidad, está siendo traducida en varios países.
Una obra de ficción sobre la
ambición y la locura que subvierte
la historia documentada a partir de
hechos reales
**
Premio São Paulo al mejor libro
del año de autor revelación
La obra
Una historia de amor y un thriller protagonizado por el Che y las pocas
personas que permanecieron a su lado hasta el final
***
Ferroni difumina la línea entre los hechos auténticos y la ficción y propicia el
juego de credibilidad y verosimilitud
***
«Si la juventud de algún país empieza a tener sueños guerrilleros, basta que el
gobierno distribuya miles de ejemplares de este libro para disuadirlos.»
Braulio Tavares, Jornal da Paraíba
***
Considerado un thriller por el propio autor, Método práctico de la guerrilla narra los últimos
años del Che Guevara en la Bolivia de Barrientos, de la mano de un biógrafo tendencioso
que supuestamente dispone de información inédita obtenida a partir de unos documentos
desclasificados en mayo de 2004 por el Departamento de Estado norteamericano. En éstos
se revela la presencia de un brasileño (João Batista, nombre en clave Paulo Neumann) que
participó en las maniobras guerrilleras y que, como miembro del movimiento guerrillero,
dispone de información desconocida hasta ese momento.
Ferroni recurre a ambigüedades históricas, basándose en informes y diarios reales, para
describir los entresijos del movimiento (las infiltraciones de espías, las rencillas entre los
miembros de la guerrilla, las batallas, los problemas de mando y organización, etc.). Con la
voz del biógrafo, recrea los acontecimientos de la guerrilla, tergiversando la realidad para
dejar al descubierto las contradicciones de la revolución y sus ideales.
Para el lector desprevenido puede parecer inicialmente que el biógrafo pretende arrojar
nueva luz sobre la formación y el desarrollo de la guerrilla en Bolivia, así como sobre la
relación entre sus miembros. A medida que avanza la lectura, el narrador va socavando la
figura del Che y demás guerrilleros, así como la visión romántica de la guerrilla y de sus
ideales hasta desmitificarlos, desvirtuarlos y ridiculizarlos escandalosamente, sin ningún
pudor, con un cinismo que nos indigna y descoloca primero y que abrazamos con
hilaridad a medida que pasan las páginas y el biógrafo nos seduce.
La abundancia de citas (reales e inventadas) difumina la línea entre los hechos auténticos y
la ficción, lo cual propicia el juego de credibilidad y verosimilitud.
Método práctico de la guerrilla «es también una historia de amor y un thriller sobre las pocas
personas que permanecieron al lado del Che hasta sus momentos finales. Es una obra de
ficción sobre ambición y locura que subvierte la historia documentada a partir de hechos
reales».
«Mucha gente puede pensar que se escribió de mala fe o que acabé confundiendo la
historia. En realidad todo es intencionado. La realidad es que mi libro contiene mucha
distorsión.»
Los personajes
El Che Guevara
Se presenta al Che como un hombre más humano, desmitificado, con arranques de
malhumor, como un líder desorganizado en mala forma física, ajeno a cuantos le rodean.
Un hombre más interesado en no perder el inhalador de asma y en escribir y no perder su
diario que en la guerrilla y las necesidades de sus hombres.
El narrador
«Es un personaje más del libro […]. Es un narrador con prejuicios, que opina y toma
decisiones […]. Distorsiona los hechos, se inventa lo que no sabe.»
Entrelinhas
João Batista (Paulo Neumann)
Joven brasileño que supuestamente participó en el movimiento guerrillero de Bolivia. El
biógrafo construye su narración a partir de información desvelada por João Batista a la
CIA, recogida en unos informes que el Departamento de Estado de EEUU desclasifica
en 2004.
Como explica el autor, «João Batista es el único personaje cien por cien ficticio, y está
basado en el protagonista de La Cartuja de Parma.»
Benigno
«Estrábico y semianalfabeto, el joven Benigno, hombre de confianza del Che Guevara,
dejó un extenso relato del período en el que los guerrilleros que principiaron la revolución
en Bolivia en 1966 iban de La Paz para al campamento de la selva. Su falta de
familiaridad con las letras no le impidió utilizar descripciones elaboradas sobre el paisaje,
que supuestamente tenía “paredes cubiertas de un espeso bosque hasta arriba del todo,
con tremendos contrafuertes que se alzan en vertical y con laderas de granito puro”.»
Raquel Cozer, O Estado de São Paulo
Tania
O Laura Gutiérrez Bauer, Haydée Tâmara Bunke Bider. Agente alemana infiltrada en la
alta sociedad boliviana de La Paz, el biógrafo la trata con indisimulada misoginia. La
describe como una mujer insensata, libertina y sin escrúpulos, que reacciona con
obstinación egoísta e infantil ante situaciones graves, comprometiendo la integridad del
grupo.
Mario Monje
Dirigente del Partido Comunista boliviano. El Che Guevara espera recibir su ayuda en la
formación de hombres para la lucha armada, pero cambia de opinión ante la vacilación, la
falta de decisión y la desorganización de la guerrilla. Su negativa a colaborar contribuye a
dificultar los planes de la guerrilla y a complicar la situación de sus miembros.
George Andrew Roth
En su intento de entrevistar al Che Guevara en la selva boliviana desapareció sin rastro.
«Como existía esa laguna, me inventé una historia de beatniks que saqué de Tom Wolfe»,
explica Ferroni.
Extractos de Método práctico de
la guerrilla
La edad lo ha ablandado. Prefiere enfrascarse en sus libros a controlar la creciente
animosidad de sus hombres, aburridos de la lluvia y la inactividad, atormentados por los
mosquitos, las avispas, las larvas que despuntan formando erupciones en la piel; ni en el
Congo habían visto cosa parecida. El Che sólo interviene, y de mala gana, cuando las
discusiones ceden a los gritos o cuando los oponentes abofetean a los curiosos. Entonces
los deja sin comer uno o días.
Con tiempo de sobra para escribir en su diario, Benigno relata una expedición nada
interesante a Pampa del Tigre, un altiplano cubierto de bosque ralo. En un intento de
hacer la aventura más atractiva, describe su encuentro con un tigre («por un momento
cruzamos una mirada directa»), a pesar de que éstos no existen en la región. Pombo es
más sincero: «Un día monótono», escribe el 11 de enero. Dos días después, «no hemos
hecho nada demasiado importante hoy». Y, la semana siguiente: «es el tercer aniversario
de mi matrimonio (bodas de cuero), si no me equivoco. Lo comprobaré». Ese mismo día,
Pacho anota: «Liberé una mariposa de una telaraña, llegamos 6h10 al campamento, el Che
daba clases».
Guevara anota los acontecimientos más ínfimos, como el recorrido de las patrullas de
reconocimiento o los horarios de la salida y la puesta del sol. El contacto de algún
guerrillero con el mundo exterior es siempre motivo de excitación. «Por la tarde llegó el
Loro con dos mulas que había comprado en 2 mil pesos; buena compra, los animales son
mansos y fuertes», escribe el comandante. Se monta en una de ellas y saca pecho para que
le tomen una foto; le gustan los animales, quiere algo heroico para la posteridad. Loro
aparece en la imagen sujetando las riendas de la mula, con los hombros caídos, como un
humilde criado. Y es que así se siente en la guerrilla este joven de las clases más altas de
La Paz, el hijo de un científico político, que fue educado en Suiza y habla un francés e
inglés fluidos. En la selva lo obligan a realizar trabajos rastreros, pues «todos tienen la
misma patente de soldado raso», insiste el Che, pero los que proceden de familias
privilegiadas son más rasos que los demás, y por eso a Loro le toca restregar las mulas,
cavar letrinas y cumplir los peores horarios de vigilancia.
A mediodía, hora de comer, después de 24 horas sin intercambiar una sola palabra, llegan
a Camiri. Cargan con las mochilas a las espaldas y pasean por la ciudad como turistas; los
curiosos salen de sus casas para observarlos. En una calle transversal de la plaza de
Armas, sobre el bordillo, hay un jeep Toyota abandonado, sucio de fango. Tania saca las
llaves de la frasquera, comenta que el jeep es suyo y pide a los hombres que echen los
trastos en un maletero abarrotado de periódicos, libretas y ropa enmohecida. La alemana
cierra el vehículo, arruga dos multas que había prendidas en el limpiaparabrisas delantero
y sugiere que coman mientras esperan al contacto. Conoce un buen lugar cerca de allí, «no
muy caro». Tal es el alivio de la agente por haber llegado a Camiri, que en el restaurante se
dedica a contar chistes burdos y habla alto, con fuerte acento alemán; Bustos, incómodo,
mira a su alrededor: el camarero y dos mesas vecinas los observan con interés.
En el campamento, el Che celebra la primera victoria sobre el ejército y reúne a los
hombres para escoger un nombre para la guerrilla: Ejército de Liberación Nacional de
Bolivia (ELN). Todavía no saben nada de la ofensiva militar contra la Casa de Calamina,
ya que tienen dificultades en enviar y recibir información. Contaban con dos
radiotransmisores americanos de la Segunda Guerra Mundial, conectados a un generador
de gasolina, pero como los escondían en hoyos húmedos, en contacto directo con la
tierra, uno de ellos dejó de funcionar en enero y, en marzo, las válvulas del otro se
quemaron.
Para Jon Lee Anderson, «aun hoy Roth sigue siendo un personaje indescifrable». Paco
Ignacio Taibo sugiere que, entre los días 8 y 10 de abril, antes del encuentro con los
guerrilleros, Roth se había reunido con agentes de la CIA en La Paz, donde se le ordenó
que esparciera entre las mochilas un polvo desarrollado para que los perros adiestrados lo
rastrearan. El gobierno cubano sostiene todavía esta versión. Pero Daniel James, otro
biógrafo, es más vehemente al afirmar que, en realidad, Roth era James Abbott, también
conocido como Humo Negro, miembro de los Merry Panksters, un grupo hippie
relacionado con el escritor post beatnik Ken Kessey.
El teniente coronel abandona la sala, llama a gritos a alguien de fuera y vuelve a aparecer
con otro soldado. El agente cubano vuelve a acercarse al prisionero y le pregunta si le
gustaría salir un poco. «Hace un día precioso, mi comandante.» Los soldados lo levantan
por los hombros, él gruñe con la cabeza gacha, cubierta por una melena mugrienta. Abren
la puerta del todo, el Che intenta llevarse a la cara los puños atados, pero no consigue
levantarlos, de modo que aprieta los ojos, y lo conducen fuera como si fuera un ciego.
Los centinelas más próximos dan un paso atrás. A lo lejos, las mujeres lo llaman y se
arrodillan para verlo mejor. Ayoroa va hacia una de las mesas y regresa con la cámara
fotográfica. Se la entrega a Félix, que da unos pasos, ajusta el objetivo y espera a que el
teniente coronel, que está al lado del Che, se alise el uniforme apresuradamente y se ajuste
el sombrero de campaña. Éste duda y, primero, cruza los brazos, luego mete las manos en
los bolsillos y, por último, se decide y los deja sueltos a ambos lados del cuerpo. El
cubano acerca la máquina a los ojos, cuadra la imagen, dice «mirad al pajarito», y un
soldado se ríe. El Che mira al suelo, suelta una risotada de impaciencia, y no levanta la
vista cuando Félix acciona una, dos, tres veces el obturador. Al revelarse, las fotos sólo
mostrarán manchas grisáceas; el agente de la CIA la desenfocó intencionadamente, pues
sólo quiere salir él en las últimas fotos que se le hagan a Guevara.
La crítica ha dicho sobre…
Método práctico de la guerrilla
«El texto de Marcelo Ferroni adopta un tono bastante próximo al del reportaje y del
relato histórico, pero repleto de detalles y situaciones imaginadas, envolviendo al lector en
una narración hipnótica con un desarrollo acelerado.»
«El grupo de guerrilleros visionarios, ingenuos y desesperados batalla contra la propia
desorganización y contra la ignorancia y la truculencia de los enemigos (los militares
bolivianos y norteamericanos) en una red de equívocos históricos, cuyo sentido el autor
intuye acertadamente: sólo puede ser tratado en su complejidad trágica y patética por
medio de la ficción.»
Bruno Zeni, Guia Folha de São Paulo.
«Método práctico de la guerrilla reconstruye la última aventura del Che en Bolivia, donde
acaba asesinado. Si la juventud de algún país empieza a tener sueños guerrilleros, basta
que el gobierno distribuya miles de ejemplares de este libro para disuadirlos (…) El libro
de Marcelo Ferroni, escrito casi todo en un presente seco, fáctico, distanciado, hace
parece juveniles y románticos textos como Reunión de Julio Cortázar (…) Es la historia
cruel de alguien que se despierta de un sueño y descubre que está en una pesadilla. »
Braulio Tavares, Jornal da Paraíba
«Marcelo Ferroni corroe la imagen heroica y romántica del Che.»
«Es una provocación […]. Es una depredación frontal de la imagen del guerrillero heroico
y romántico […].»
Alcir Pécora, A Folha de São Paulo
«Método práctico de la guerrilla […] nos deja perplejos por cuán inocentes podemos llegar a ser
ante la literatura ».
Jornal do Commercio
«Con Método práctico de la guerrilla, Marcelo Ferroni ha querido construir una especie de
thriller que a la vez es una provocación frente a los thrillers de base histórica.»
Raquel Cozer, O Estado de São Paulo
«Por medio de paráfrasis de la historia, diario y narraciones, el autor consigue recrear el
clima (aun cuando en parte es ficción) imperante en ese momento.»
Livraria da Folha
«Método práctico de la guerrilla es una primorosa obra de ficción.»
Marcelo Vassallo, O Escritor Japim
Día dos Mortos
«La obra reúne nueve cuentos unidos por la fluidez y, en muchos casos, por el buen
humor, que abordan dese la violencia urbana hasta la inquietante búsqueda del amor y la
aceptación.»
Rio Arte Cultura
«Marcelo Ferroni domina, y de forma soberbia, el cuento. No sólo supera las dificultades
y las trampas del relato breve, sino que además transforma cada uno de sus cuentos en un
texto literario de la mejor calidad, así como de la mayor profundidad. Con esta colección
tenemos ante nosotros un verdadero retrato de la sociedad brasileña en los tiempos
tumultuosos que vivimos.»
Moacy Scliar, Observatório da Imprensa
«Ferroni desborda talento […] y parece haber acertado de lleno al menos en un aspecto: la
manera de abordar sin piedad ni compasión a la clase media urbana brasileña. […] hay
ecos de Dalton Trevisan, de Rubem Fonseca y un poco de João Antônio. […] La
narración que da título a la obra invade con una pluma perfecta y cruel la […] economía
interna del hogar.»
Sérgio Araújo de Sá, Universidade Federeal de Minas Gerais
«Día dos Mortos es como un delicado tejido de paño grueso. Aclamadas como “el regreso
de la clase media a la literatura brasileña” por los críticos, las miniaturas de Ferroni,
cuidadosamente elaboradas, describen a la clase media de São Paulo: oficinistas vestidos al
estilo Oxford y sus jefes, sus familias y guardaespaldas, y los periodistas. Pero pese a las
apariencias, el fino tejido de este mundo burgués se ve mancillado por los ceñidos hilos
que atrapan a algunos de los protagonistas en giros inesperados y enormes lazos de falsas
puntadas a través de los que otros se precipitan al abismo.»
Magdalena Nowinska, This Centuy’s Review
«Ese desprecio por cualquier tipo de minoría que está presente en los cuentos de Ferroni
revela una situación muy próxima a la de cualquier lector que viva en São Paulo o en otra
gran ciudad. Es uno de los méritos de Dia dos Mortos. […] otra cualidad del libro es el
cuidado de la palabra; una palabra burilada en frases bien construidas, que llega a crear
una esfera resonante.»
Gilberto G. Pereira, Leituras do Giba
«Ferroni ha asumido el desafío de vivir en la metrópolis, huyendo de atracadores y
secuestradores. Dia dos Mortos es una instantánea de Sao Paulo con toda su crudeza.»
Antônio Gonçalves Filho, São Paulo/AE
Marcelo Ferroni ha dicho sobre
Método práctico de la guerrilla
(Declaraciones del autor extraídas de entrevistas de diversos medios de comunicación)
«La novela es una crítica a las biografías más comerciales, en que el autor escoge a una
celebridad y describe su vida como si estuviera componiendo una fábula de superación
personal. Mi biógrafo tiene todos los vicios de ese tipo de escritor: hace “pensar” a los
personajes, especula libremente, crea diálogos sin fundamentos documentales, se sirve de
datos irrelevantes y saca conclusiones precipitadas.»
«Cuando leí un pasaje de la historia del Che en el Congo, donde estuvo en 1965, éste
intentaba hacer marchar a los congoleños con piedras en las mochilas, y ellos decían algo
así como mimi hapana motocar, no soy un camión. Me imaginé a un Che Guevara cansado,
equivocado, intentando aprender suahili, o intentando hacer una revolución que no tenía
la mínima posibilidad de tener éxito. Me di cuenta de lo poco que sabía de la vida del Che
Guevara, y de que si me basaba en aquellos años, los últimos de su vida, podría crear otra
figura, más humana, muy diferente de la imagen consagrada.»
«Creo que existe el riesgo de que algunas personas lean el libro esperando encontrar algo
real. Y el libro está lleno de trampas. Los detalles se han alterado. Los diarios acaban en
boca de guerrilleros distintos, todo el escenario es ficticio. Por ejemplo, yo no he estado
en Bolivia. El país que retrato es un país imaginado. Del mismo modo que el Che
Guevara es imaginado. Un conocido me dijo una vez que no leía ficción porque no
aprendía nada con eso. Sólo leía ficción cuando tenía bases reales, […] porque mientras
lees, aprendes una serie de cosas […]. Mi libro también es una especie de respuesta a eso:
¿qué verdad es ésa?»
«Quien lea [mi libro] esperando encontrar la verdad, no la encontrará.»
«[En Método práctico de la guerrilla el Che Guevara es] un héroe un poco más humano, muy
autoritario, que muchas veces está equivocado, pero aún así un héroe.»
“Este libro está basado en los diarios, los informes y las declaraciones de aquellos que
participaron en la lucha armada. La labor del escritor ha sido sacarlos de contexto”.
«Yo quise elaborar el propio mito. En la tragedia griega los mitos también se reelaboran
para contar otra historia. El Che se convirtió en un mito, cada uno usa la historia como
quiere. La película Diários de motocicleta de Walter Salles es el mito reelaborado. En la
película, El Che Guevara es casi la figura de Jesucristo. Y los diarios son muy diferentes.
Yo resolví hacer lo mismo.»
«Mi intención fue provocar al lector que se vuelca en la literatura en busca de una verdad
“histórica”.»
«Uno de los riesgos es que aquellos que conocen su historia, los propios biógrafos, al leer
mi libro, verán una serie de imprecisiones, pero que son imprecisiones intencionadas»
«Empecé [la novela] con la captura del Che, pero no me gustó. Escribí veinte páginas y
paré. Seguí investigando y fui desarrollando ese personaje, ese biógrafo que comete
errores, que adopta mucha posición. Escribí el libro cuatro veces de principio a fin.»
«[…] imitar el estilo de un biógrafo fue la forma que encontré para ajustar la narrativa; para
darle un tono verosímil».
«No fui [a Bolivia], y no fui a conciencia. No realicé entrevistas, no visité ningún lugar. De
este modo, Bolivia se convirtió para mí en un sitio imaginado, como una obra cuyo fondo
es un lienzo pintado con una perspectiva ligeramente errónea […]. El escenario es
literatura, las referencias son literarias, los personajes son recreados por ellos mismos en
los diarios»
«[La novela] mantiene el telón de fondo histórico y, en los detalles, es donde realicé las
alteraciones.»
«La escena final de la emboscada está extraída a conciencia de las películas de Sergio
Leone […]. Aquel desierto con las casitas blancas, […] el momento en el que el Che
Guevara demuestra que en la situación más adversa se convierte en un héroe…»

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