SIETE LIBROS QUE HAY QUE LEER ANTES DE QUE TERMINE EL CONCLAVE VATICANO

 

Las cartas secretas de Benedicto XVI: El libro que ha destapado el escándalo vaticano [NOOK Book]

Nunca había sucedido. Nadie había logrado acceder a las estancias del papa y leer sus papeles más íntimos y reservados. Son centenares de documentos que nos revelan la precariedad de la Iglesia, y, lo que es peor, asuntos muy poco transparentes y conjuras palaciegas. Gianluigi Nuzzi, gracias a los papeles proporcionados por una fuente secreta, desvela las historias, los personajes y los pesares que dividen hoy ala Iglesia y que implican no solo a Italia sino a países como el nuestro, puesto que en estas páginas se puede leer, por ejemplo, cómo la banda terrorista ETA pidió ayuda al Vaticano.
Las dudosas donaciones privadas, el pago del IBI por parte dela Santa Sede, las escandalosas revelaciones concernientes a Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, el caso Ruby y Berlusconi, las cartas enviadas por el arzobispo Carlo María Viganò a Benedicto XVI en las que denunciaba la «corrupción y mala gestión» en la administración vaticana?
Nuzzi anuda con maestría los hilos de todas estas historias, que se leen como si fueran capítulos de un thriller. La voluntad de quien ha hecho accesibles al gran público estos papeles, rompiendo vínculos de secreto y arriesgando su propia vida, es la de dar aliento a todos aquellos que dentro de la Iglesia no se reconocen en una institución tendente sobre todo a gestionar beneficencias, negocios y poder, y luchan para que la Iglesia esté más cerca del corazón de la gente y encuentre el abrazo solidario de todos los fieles del mundo.

 

El libro Vaticano S.A., del periodista Gianluigi Nuzzi

El libro Vaticano S.A., del periodista Gianluigi Nuzzi (BIOGRAFIA  ha permitido conocer los oscuros negocios de la Santa Sede, gracias a la documentación recogida por uno de sus responsables, monseñor Renato Dardozzi. Conocedor de primera mano de los aspectos más reservados del IOR hasta fines de los ‘90, Dardozzi quiso que los documentos se hiciesen públicos tras su muerte. En sus páginas aparecen cuentas millonarias de fundaciones caritativas inexistentes, movimientos de capitales que nadie controla y vínculos con la política e incluso la mafia.

 

Los cuervos del Vaticano, de Eric Frattini

Los cuervos del Vaticano, de Erick Frattini (ed. Espasa, 2012) es un documentado libro que nos ofrece las claves para comprender los entresijos, intrigas y complots alrededor del denominado Vatileaks, el escándalo de la filtración de documentos en el Vaticano.

Aunque a estas alturas ya nada nos sorprende, el estupor y la indignación irán en aumento conforme el autor nos vaya desvelando, a través de documentos, informes y cartas, el nido de cuervos y campo de batalla entre facciones en el que se ha convertido el Vaticano, analizando las filtraciones, describiendo la “caza al topo” desatada contra el mayordomo del papa, mostrándonos la figura del cardenal Bertone, blanco de las filtraciones y profundizando en quién puede estar detrás del escándalo en una conspiración que demuestra cómo en el Vaticano “la realidad siempre supera a la ficción”.

Es aquí donde aparece la siniestra sombra de una institución que se convierte en protagonista del libro y elemento clave del Vatileaks. El IOR, “Instituto para las Obras de Religión”, se muestra como “el gran virus del Vaticano que, desde su creación en el año 1942, se ha ido transmitiendo de un papa a otro, sin que ninguno esté dispuesto a combatirlo o a buscar un antídoto”. El libro desvela la historia y el funcionamiento de una de las instituciones financieras más secretas del mundo, dedicada a especular sin ningún tipo de escrúpulos y libre de cualquier control de las autoridades monetarias internacionales.

Como si de una novela de espionaje y mafiosos se tratara, el autor va a introducir en la coctelera una serie de ingredientes que conformarán un explosivo cóctel de difícil digestión: “mayordomos traidores, filtraciones de documentos, comisiones secretas de investigación, servicio de espionaje y contraespionaje del Vaticano, prelados que denuncian la corrupción y que son alejados de inmediato de San Pedro, lavado de dinero, altos miembros de la mafia siciliana, un complot para asesinar al papa, una adolescente desaparecida y supuestamente utilizada como esclava sexual, una guerra entre periodistas y directivos de la prensa católica, un presidente del IOR cesado y con miedo a ser asesinado y un intrigante secretario de Estado”.

Los cuervos del Vaticano es una historia de ambición, codicia y afán de poder, un relato de intrigas políticas que se desarrollan en la trastienda del Vaticano, donde los altos miembros de la curia consiguen “activar y desactivar descalabros financieros, ocultar escándalos, mover, como si de piezas de ajedrez se tratara, tanto a prelados sin escrúpulos como a los deseosos de limpiar la Iglesia por dentro”. En definitiva, una historia alejada de todo lo que significa Jesucristo y los valores cristianos.

Título del libro: En Nombre De Dios
Autor: Yallop David
Idioma: Español

Acerca de En Nombre De Dios El 26 de agosto de 1978, tras la muerte de Pablo VI, el Concilio Vaticano elige para que ocupe el trono del sumo pontífice a Albino Luciani, el austero patriarca de Venecia.

Luciani pronuncia el
tradicional Accepto y decide el nombre con que reinará: Juan Pablo I.
Pocos suponen que ese italiano de sesenta y cinco años, imagen misma de la humildad, iniciará su papado con voluntad de renovación. Pero los mejor informados saben que Juan Pablo I ha resuelto emprender una verdadera revolución, practicando lo que ha predicado siempre: la honradez absoluta, la convicción de que la Iglesia Católica es por sobre todo la Iglesia de los pobres.

Su misión, sin embargo, durará apenas treinta y tres días. El 28 de septiembre de 1978, tras una cena frugal, Albino Luciani se retira a sus departamentos. En algún momento de la noche o a la madrugada del día siguiente, Luciani muere. Causa de la muerte: desconocida.

El investigador inglés David A. Yallop ha indagado en el misterio que rodea esa muerte, vinculándola con la campaña tras casi tres años de investigación, dice en su libro titulado En nombre de Dios (1984) que las circunstancias precisas en relación con el descubrimiento del cuerpo de Juan Pablo I `demuestran con bastante elocuencia que el Vaticano perpetró un encubrimiento`. El Vaticano dijo una mentira tras otra: `Mentiras sobre pequeñas cosas y mentiras sobre grandes cosas.
Todas estas mentiras no tenían sino un único propósito: disfrazar el hecho de que Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, murió asesinado`.
El Papa Luciani `recibió la palma del martirio por sus creencias.

Para todos los fieles visitantes de este blog les dejo un libro interesante escrito por el periodista Santiago Camacho.

Pese a ser la nación más pequeña del planeta, el Vaticano es dueño de una colosal riqueza. Este libro desvela numerosos “pactos con el diablo”, que se tradujeron en acuerdos tan económicamente sustanciosos como moralmente dudosos con Adolf Hitler, el estado fascista de Croacia o la mismísima mafia siciliana. Santiago Camacho es colaborador en diversos medios de comunicación: la cadena Ser, RNE y de diversas revistas. Entre sus libros de mayor éxito se encuentran 20 grandes conspiraciones de la historia o La conspiración de los Illuminati

 

La conspiracion del Vaticano – Ebook. Kai Mayer

Boveda (2011)

Un espectacular descubrimiento en una iglesia romana pone a Júpiter un detective especializado de obras de arte sobre la pista de Piranesi: un artista que en el siglo XVIII sorprendió al mundo con sus misteriosos grabados de Las cárceles, unas gigantescas mazmorras tan grandes como una ciudad. Júpiter y la joven restauradora Coralina se sumergen con entusiasmo en sus investigaciones, pero no tardan en darse cuenta de que pisan terreno peligroso. Asesinatos misteriosos, un monje loco y una serie de apariciones inquietantes terminan llevándoles hasta un subterráneo donde nadie había penetrado desde hacía miles de años, cuando el espacio del Vaticano estaba ocupado por una gran necrópolis etrusca. Sin embargo, no son los únicos que conocen esta entrada al inframundo, y una organización secreta del propio Vaticano sigue sus pasos. Todos ellos parecen hacerse la misma pregunta: ¿qué era la Casa de Dédalo? ¿Acaso sus muros, como creen en el Vaticano, albergan realmente el mismísimo infierno?

Manto Purpura: Pederastia Clerical En Teimpos del Cardenal Norberto Rivera Carrera

Manto Purpura: Pederastia Clerical En Teimpos del Cardenal Norberto Rivera Carrera

Aunque ante la opinión pública nacional el cardenal Norberto Rivera Carrera ha pretendido soslayar el proceso a que está sujeto en Estados Unidos por encubrir al cura pederasta Nicolás Aguilar Rivera, ayer envió en su representación ante la Corte Superior de California, en el Distrito Central del condado de Los Angeles, a un poderoso bufete de abogados estadunidense para que lo defienda en el juicio, aseguró la periodista Sanjuana Martínez durante la presentación de su libro “Manto púrpura”, en la ciudad de Puebla.
Pasadas las 7 de la noche, la escritora informó que aproximadamente una hora antes había tenido comunicación directa con sus informantes en Estados Unidos, quienes le dijeron que los representantes legales del arzobispo primado de México, cuyos honorarios oscilan entre los 500 dólares por hora, llevaron al tribunal de marras las pruebas que su cliente se ha negado a presentar ante la justicia y los medios mexicanos que se las han exigido, desde que fueron descubiertos los casi 90 abusos sexuales contra niños perpetrados por Nicolás Rivera.
En esa lógica, consideró necesario saber de dónde proviene el dinero que Rivera Carrera está utilizando para sostener su  defensa.
También afirmó que Aguilar Rivera se encuentra “escondido y protegido” en la región de Huehuetlán el Chico, de donde es oriundo, concretamente en la zona de Jonacatepec y el Quebrantadero. Sus hermanos Javier y Ricardo le brindan alojamiento, aseguró.
Por eso, abundó Sanjuana Martínez, es inconcebible que la procuradora general de Justicia de Puebla, Blanca Laura Villeda Martínez, pretexte que ignora el paradero del presbítero violador, sólo porque apenas tiene dos años en el cargo, y pase por alto que desde hace nueve existe una orden de aprehensión contra el clérigo, la cual no ha sido ejecutada.
A pregunta expresa de uno de los asistentes al acto, realizado en la casa de lectura Profética, la periodista reveló que ha recibido amenazas anónimas por los casos que ha documentado en Manto púrpura, pero que a partir de que su caso fue tomado por el Comité de Periodistas de Nueva York, los amagos han disminuido.
Aclaró que profesa la religión católica y que, “de ninguna manera”, su libro es anticlerical. Dijo también que muchas personas le han preguntado si ella fue víctima de una violación cuando niña, o alguien de su círculo cercano -parientes y amigos-, a lo que ha respondido que no, que la motivación para escribir Manto púrpura se originó en la enorme indignación que le provocó, cuando cubría la información generada en El Vaticano, enterarse de los abusos cometidos por el fundador de la orden Los Legionarios de Cristo Rey, Marcial Maciel.

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Presentan libro sobre el pederasta. Carmen Aristegui: Marcial Maciel. Historia de un criminal

En imagen de archivo, el fundador de los Legionarios de Cristo con el papa Juan Pablo II · Foto Ap

Este domingo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, será presentado el nuevo libro de Carmen Aristegui: Marcial Maciel. Historia de un criminal. En 296 páginas, documenta la trayectoria oscura del fundador de los Legionarios de Cristo. Con autorización de la editorial Random House Mondadori, que publica este volumen bajo su sello Grijalbo, presentamos, a manera de adelanto, el capítulo 13, de un total de 17, donde la familia González Lara rinde testimonio sobre los abusos de los que fueron víctimas por parte de Marcial Maciel.

Lo conocí en Tijuana; él tenía 56 años y yo 19, relata la esposa mexicana de Maciel

Carmen Aristegui / La Jornada 27/10/2010

¿Quieres ser padre? ¿De cuántos niños?, cuestionó a su hijo que quería ser sacerdote

Ustedes son la familia que construyó Marcial Maciel en México. Hoy han decidido compartir su historia con la sociedad mexicana; tienen sus razones para hacerlo. Una fundamental es que se conozca la verdad. Blanca, ¿cómo conociste a Marcial Maciel? Lo conocí en Tijuana. Es una historia muy larga; siempre te bajan la luna, el sol, las estrellas. Todo. Él tenía 56 años y yo diecinueve. Me dijo que era viudo y que andaba buscando una muchacha para casarse, que quería formar su familia. Lo conocí, no sé si desgraciadamente o afortunadamente. Ya no sé ni cómo decirlo. Pero así surgió todo.

Tú eras una joven de 19 años que acababa de separarse de su pareja; tenías un bebé muy chiquito, Omar, que después él adopta y lo reconoce como parte de esta familia. Así es. No hubo boda, él nunca se quiso casar. Yo era muy inocente, era una niña de 19 años y realmente no tenía la suficiente madurez. Sí adoptó a mi hijo Omar, que es de mi primer matrimonio que había tenido en Sinaloa. Y seguimos adelante y todo. Nunca nos casamos pero vivimos casi 30 años unidos. Por los viajes que él hacía, a veces estábamos juntos; a veces, por su trabajo, estaba fuera del país.

Según él, ¿en qué trabajaba? Siempre mantuvo lo de la Shell Internacional. ¡Puras mentiras! Luego decía que era detective privado, que era de la CIA. Total que puras mentiras; así me llevó todo el tiempo y yo ¡le creí toda la vida! Realmente yo no sabía con quién vivía. Pero pues la verdad llegó.

¿Cómo explicaba el hecho de que él se presentaba como Rivas y tus hijos son González? Decía que se llamaba José Rivas. Cuando llegó el momento en que se tenían que registrar, cuando nació Raúl, me dijo: Voy a buscar un acta de nacimiento que tengo por ahí; voy a buscar bien los apellidos de mi papá. Entonces ya no hubo de otra y me dijo que sus apellidos eran González y Rodríguez. Y el Rivas quedó atrás.

¿Fueron 30 años? Veinticinco. Él venía y se estaba un mes, dos meses; a veces nos íbamos de vacaciones. Iba y venía constantemente, y todos los días, tres, cuatro veces al día, me hablaba por teléfono. Nos escribíamos muchas cartas; me mandaba muchas tarjetas postales. Siempre hubo mucha comunicación.

¿Y cuándo te diste cuenta? En 1997, cuando salió la revista Contenido.

¿Tú viste Contenido, con la portada de Maciel? Sí, fue donde yo me di cuenta y hubo mucha confusión en mí porque realmente yo no sabía ni con quién vivía, y de hecho él estaba en Nueva York cuando salió esta revista. Yo iba a caminar, a hacer mis ejercicios y vi la revista en el puesto del periódico. Me quedé sorprendida. En la noche él me llamó por teléfono y le dije: “¿Qué pasa? Aquí hay una revista así y así, es Contenido, y sales tú. Y dicen estas cosas. Te acusan de abusos sexuales, de muchísimas barbaridades”. No, no, pero cómo puede ser. Él lo negó. Y dijo: Ahorita voy para allá, tomo el primer vuelo que encuentre y voy para México. Fue cuando yo me enteré de la verdadera historia, de su otra cara.

Raúl, tu madre vio la revista y dice: Ese es mi marido. ¿Qué hace ahí? Lo enfrenta. ¿Qué pasó contigo? En esa ocasión nos percatamos de la revista, habla mi papá y mi mamá le expresa: Saliste en una revista, regresa de Nueva York, y él me dice: Raúl, te voy a mandar dinero en un sobre con el señor Antonio para que vayas a todos los puestos de revistas de Cuernavaca y las compres. Y así fue; llegó el señor Antonio con un sobre de dinero, rento un taxi, compro todas las revistas. Las que pude, porque las personas me decían: Oye, ¿por qué quieres tantas? Envía al señor Antonio con maletas, se le llenó con las revistas y se las lleva.

¿Hubo algún tipo de confrontación, de reclamo, de pregunta de ti a tu padre? Jamás.

¿Por qué? Mira, era una persona… en primer lugar, mayor; era nuestro padre, nuestra figura paterna. Le teníamos un gran afecto; reconocemos: Es nuestro papá; como adolescente, como niño, lo ves en lo alto, como cualquier niño, y nunca cuestionamos nada. Ahora caemos en la cuenta de por qué le decían padre. Cuando estábamos en lugares públicos teníamos la indicación de retirarnos cuando llegaran personas a saludarlo.

Escuchábamos que le decían: Hola, padre. Pero mi mamá nos decía: Ha de ser padre de muchos hijos. Era un cuestionamiento que nos hacíamos, y en ese momento nos dimos cuenta.

Omar, ¿cómo viviste ese momento? En ese momento lo veíamos como una figura paterna, como nuestro ídolo, como nuestro patriarca en la familia. Nosotros nunca nos íbamos a imaginar que él fuese así. Lo quisimos mucho; él sabía cómo manejar los asuntos. Tenía una gran facilidad para expresarse, para inducir a las personas, para lavar el coco. Él siempre era muy afectuoso con todo el mundo. Me acuerdo que cuando llegaba a la casa, los vecinos le decían: Oiga, usted debe ser un santo.

Y siempre nos decía a nosotros que hiciéramos el bien. No mientas, ten una novia hasta los 25 años, no fumes, no tomes. A mí me mandó a Denver en 1997; en ese momento fue cuando surgió lo de la revista Contenido. Yo le digo: Oye, papá, a mí me interesaría ser sacerdote, ser padre. Y me dice: ¿De cuántos hijos? Y entonces le dice mi mamá: ¿Pero de cuántos hijos tú eres padre? Él se empezó a reír; una risita burloncita.

¿Cómo recuerdas esta escena, Blanca? Estábamos en la hora de la comida. Le dice a Omar: Conque quieres ser sacerdote, y se ríe. Pero de pura burla. ¿De cuántos hijos quieres ser padre, Omar? ¿Pues de cuántos hijos eres padre tú?, le contesté yo a él. No le gustó que yo saliera a defender a Omar. Y dijo: Bueno, ya, vamos a seguir comiendo; no hay que amargarnos el momento.

Christian, eres el hijo menor. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando oyes todo esto de tu padre? Es muy confuso; la verdad realmente no sabía quién era. Toda la vida viví con mentiras hasta que me di cuenta de quién era mi padre en realidad.

Dejaste de verlo en una edad temprana. Sí, como a los seis años.

¿Cuando ustedes se separaron finalmente? Más o menos. Él tendría unos ocho años cuando nos separamos.

Y a partir de entonces ya no lo volviste a ver.

–Ya no lo volví a ver.

–Raúl y Omar, ustedes afirman que su padre abusó de ustedes. Me han dicho que se lo han contado a los legionarios. Esta historia ya la saben el obispo Ricardo Watty Urquidi, el padre [Rodolfo] Mayagoitia, director territorial, y Carlos Skertchly, el supuesto procurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede.

¿Por qué supuesto? Ricardo Watty Urquidi me comenta que Álvaro Corcuera no me puede recibir en enero pero que envía al subprocurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede. Y cuál fue la sorpresa, que no era ningún procurador, sino un padre que tuvo un cargo en una escuela de Brasil; y, bueno, no sabemos si engañaron al obispo Watty.

¿Todos ellos han escuchado tus narraciones y las de Omar? No, nada más las mías, pero yo les he hecho mención de los abusos a mi hermano.

¿Qué sucedió? A Mayagoitia solamente le comenté que había abusos, que había cosas muy fuertes; que si estaba preparado para escuchar. Le dije que habíamos sido abusados durante ocho años mi hermano Omar y yo. Mi primer abuso sucedió cuando yo tenía siete años de edad, en Colombia. Yo estaba acostado con él, como cualquier niño con su padre; baja mi calzoncillo e intenta violarme. Por instinto humano reacciono y me muevo. Se da cuenta y no me fuerza. Ese fue el primer abuso y de ahí ya empezaron todos los demás. Hacía que lo masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo; él se quedaba con las fotografías, se hacía el dormido y nos decía que su tío le hacía lo mismo; que ensayáramos con él.

¿Y tú, Omar? Mi primer abuso fue cuando fuimos a Madrid, en el Holiday Inn, me acuerdo. Se hacía el dormido y empezamos a masturbarlo; siempre nos decía que a él le dolía mucho la pierna, que al menos uno de los dos durmiéramos siempre con él. Caliéntenme la pierna porque me duele mucho. Y entonces… bueno, éramos niños, sin malicia, y él era nuestro padre.

Maciel, acusado de abuso por sus hijos · Foto Notimex

Lo quisimos mucho, pero creo que esto no se vale; definitivamente no tiene explicación alguna lo que hemos vivido, y no únicamente nosotros.

Blanca, ¿nunca te diste cuenta de nada? Yo no me di cuenta porque, como te decía, yo no sabía ni con quién vivía. Nunca sospeché; ni por acá me pasó que este tipo fuera así o sus mañas. Igual, como dicen ellos, ¡uf!, yo lo idolatraba, ¡lo adoraba! De hecho un día le dije: Tú eres como un dios para mí.

A ver, si nomás hay un dios en el mundo cómo voy a decirle a un señor que también es como un dios para mí. Yo lo quería muchísimo, ¡muchísimo! ¡Estaba ciega! Totalmente. Hasta que me di cuenta, en 1997, cuando vi la revista Contenido. Y no estaba segura de lo que pasaba, porque él todavía me decía:

No, ya sabes cómo es la gente, ya no hallan qué hacer; lo que pasa es que me quieren sacar del Vaticano. Pídele a la Virgen de Guadalupe por el Papa que va a entrar ahora, para que no me saque. ¡Y yo todavía pidiéndole a la Virgen!

¿Cuánto tiempo mantuvieron su relación después de que viste la portada de Contenido? Yo les creí a mis hijos en 1999, que habían sufrido un abuso sexual por parte de su padre.

¿Raúl, en 1999 se lo contaste a tu mamá? Sí; yo cursaba el tercer grado de preparatoria y me empecé a sentir muy mal; tenía una sensación muy rara, de terror. Yo no sabía ni qué me estaba pasando. Rompí con mi novia y dije: Ahora sí no sé qué me pasa. Le comenté a mi papá: Me siento muy mal.

¿Emocionalmente te sentías mal? Estaba muy confundido. Llegué a pensar que algo pasaba en mi sexualidad. Experimentaba una sensación muy rara, que no se la deseo a nadie. Le dije a mi papá: Voy a ver a una psicóloga en Cuernavaca, porque ya no aguanto. Me dice: No, si vas a ver un psicólogo te pueden destrozar la vida. Yo te voy a mandar con un psiquiatra en Madrid. Entonces me manda con el doctor Francisco López Ibor a una clínica muy prestigiosa en Madrid. En ese tiempo yo me quedaba por tiempos en casa de Norma y luego en un hotel.

Norma Hilda Bolaños es la otra mujer de Marcial Maciel. Así es. Ella estaba en Madrid. Y ustedes tenían relación familiar, por lo que veo. Sí, desde niños viajábamos con Norma, Omar y yo solos. Nos dijo: Les presento a su tía Norma. De niño eso nunca lo cuestionas. Entonces voy a Madrid a tratamiento con el doctor Francisco López Ibor. Si me permites, voy a mostrarte una carta. Éste es el diagnóstico del doctor; esta carta es muy interesante porque yo acudo con él por primera vez en 1999, y cuando me llega el diagnóstico, cinco años después, me comentan que yo tenía… Si me permites la voy a leer: Paciente de 19 años de edad que acude por primera vez a esta clínica el día 1° de julio de 1999. Presentaba desde dos meses atrás sintomatología delirante con ideas de referencia; presentaba rasgos acusados previos de tipo obsesivo, humor subdepresivo. Desde el año 1994 siguió tratamiento ambulatorio a base de neurolépticos, Olanzapina, Risperidona, ansiolítico, Pinazepam y ocasionalmente Sertralina. Experimentó notoria mejoría.

¿Durante cuánto tiempo tomaste esas sustancias? Como año y medio. Cuando llego a esta clínica, el doctor me dice: Te vamos a atender muy bien y más si vienes recomendado por el padre.

¿Y qué pasó, Blanca, con tu hijo Raúl? Mi hijo siempre estaba acostado, dormido, tomando ese medicamento que le había recetado el doctor. No se podía voltear, ni se podía levantar; estaba dopado totalmente. No podía hablar, siempre estaba echando saliva por un lado, quejándose. Pasaron como dos días y yo lo tenía que llevar al baño. Digo: No, esto no es normal. ¿Cómo voy a tener a este muchacho así? Habla el señor este, su papá, y le comento: Mi hijo está así, ¿qué hago? ¿Lo llevo a un médico o qué? Él me dijo: No, no, no, sigue dándole el medicamento, lo va a componer; eso lo relaja. No pasa nada.

Por supuesto que Maciel no quería que su hijo tuviera un tratamiento psicológico en el que hablara. Yo creo que este señor lo quería tener atontado. Así lo voy a volver loco; va a haber un momento en que este muchacho no pueda hablar.

¿Ustedes confrontaron a su padre, Omar? No, por lo regular era su facilidad de palabra… dulce, amable. Yo estaba por cumplir 21 años. Vamos a Nueva York y nos presenta al hermano de Norma; se llama Luis y me dice que si me gustaría ir a Denver a trabajar. Podemos imaginarnos el porqué. Cuando en ese entonces mi hermano le comenta a mi mamá de los abusos sexuales, creo que ahí él nos está desvinculando como familia, separándonos.

A ti, Omar, te manda a Denver, y a ti, Raúl, con un psiquiatra y te dopa. ¿Y tú Blanca? ¿Qué te puedo decir? Llegué a pensar en ponerle una demanda, pedir ayuda, defender a estos muchachos, porque realmente es algo tan duro que… ellos crecen con el corazón vacío, lleno de traumas y problemas psicológicos. Todo el tiempo fui mamá y papá para ellos. Entonces gracias a Dios toda esta situación me ha dado la fortaleza de irlos sacando adelante.

Christian, debe ser muy duro oír a tus hermanos narrar lo que acabamos de escuchar. No tenemos noticia de que tu padre haya abusado de ti. No, no. Gracias a Dios. Aunque fuera del aire, Blanca, dijiste: Me lo pidió prestado. ¿En algún punto te dijo: Préstame a Christian? Me dijo: Nena, a ver si cuando Christian tenga unos ocho añitos me lo prestas para que me lo lleve a Irlanda, para que también se prepare como Raúl. Y yo le contesté: Sí, no te preocupes, te lo voy a prestar, con todo lo que le hiciste a mis hijos. ¿Todavía quieres que te preste a Christian? ¿Qué les hice? Tú sabes qué les hiciste, ¿cómo crees que te voy a dar a mi hijo? A Raúl se lo llevó a Irlanda sin mi consentimiento.

¿Cómo fue eso? Fueron a España Omar y él, con su papá, y de regreso me mandó nada más a Omar; me habló por teléfono y me dijo: ¿Qué crees, nenita, fíjate que mandé a Raúl a Irlanda con una familia; va a estar muy bien, no te preocupes, se va a preparar ahí para que sepa muy bien el inglés para su futuro, cosas así. Me quedé sorprendida otra vez, porque dije: ¿Cómo, por qué se lleva al niño? ¿Y cuánto tiempo se fue a Irlanda? Dos años. ¿Un día te dijo: Me lo llevo y regresó al niño dos años después? No me dijo sino cuando ya lo había mandado. Me mandó a Omar solo para México y de ahí se llevó a Raúl a Irlanda. Tienen cartas, postales, tarjetas navideñas que les enviaba su padre. Está, por ejemplo, esta carta, en la que hace mención de lo que habíamos platicado, donde se espanta cuando le digo que voy a un sicólogo: Querido hijo: me dijo tu mamá que gracias a Dios y a la santísima Virgen tú ya estabas y te sentías bien; no te imaginas la alegría que me da. También me dijo que te recomendaron un psicólogo de Cuernavaca. Mira, Raúl, yo te recomiendo que no vayas con esos psicólogos porque pueden arruinar tu mente para toda la vida y hacer que no puedas vivir sin estar tomando pastillas. Se me hace muy raro que no encuentres a la doctora que recomienda el doctor López Ibor, que es el que te conoce y sabe bien tu situación. Además, recuerda que esa doctora trabajó 10 años en Madrid con López Ibor. Yo ya he hablado con esa doctora y te he recomendado.

¿Supieron qué contenían esas pastillas que tomaba Raúl por prescripción del psiquiatra recomendado por Maciel? Bueno, yo investigué más o menos para qué tipo de personas eran prescritas. Eran para personas que tenían esquizofrenia, que eran muy hiperactivas, que no podían dormir. Cuando éramos adolescentes él nos daba unas pastillas rojas, Darvoset de 100 miligramos; nos daba la mitad de esa pastilla cuando nos dolía la cabeza. Es un derivado de la morfina.

Blanca, a lo largo de esos años, ¿tuviste algún indicio de que él consumiera y que diera a tus hijos algún tipo de sustancias? ¡Nunca en la vida! Lo único que sé es que él traía siempre un maletín como de médico; sacaba un montón de pastillas después de los alimentos, o antes, y decía que eran vitaminas. Pero nunca supe qué tomaba, menos qué les diera a mis hijos.

 

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